Los resultados frente a sequías extremas son contundentes: la preñez cayó en muchos casos por debajo del 50%, los destetes a menos del 40%, y la producción total de carne se desplomó de promedios de 70 kg/ha a menos de 30-50 kg/ha. Los terneros debieron venderse más livianos, perdiendo hasta 20 kg por cabeza. Económicamente, se demostró que la defensa más sólida es reducir rápidamente la carga animal: la venta de vacas de descarte y el freno al engorde son clave para salvar a los vientres productivos. Aunque la gran mayoría invirtió en suplementación estratégica y nuevas perforaciones de agua, los altos costos del alimento de emergencia licuaron fuertemente los ingresos netos. En definitiva, ajustar el stock de inmediato resultó ser mucho más efectivo y menos riesgoso que intentar sostener las vacas a base de alimento comprado.
Le indica cómo defenderse de la sequía sin descapitalizarse: reducir rápido la carga (vender descarte y frenar el engorde) protege a los vientres y resulta más efectivo y menos riesgoso que sostener las vacas con alimento comprado caro.
Urcola H.A., Bonil R.N., Calvi M., Carrasco M.S., Cibils O.A., De Leo G., Lauric M.A., Marini M.F., Pellerano L.L., Pena S.O., Roa M.A., Schorr A.G., Scoponi L. y Torres Carbonell C.A. (2024). Estrategias utilizadas por los productores ganaderos para atenuar los efectos de la sequía: una comparación entre regiones. Estación Experimental Agropecuaria Balcarce, INTA.
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